Muertes masivas por Coronavirus en Ecuador, Periodista Rompe en llanto

Ecuador es uno de los países de la región más afectados, la que tiene mayor cantidad de contagiados.

En el video se ve como esta situación dramática ha sido reflejada con un periodista se emociona en vivo y llora pidiendo a la población que se quede en sus casas

«Con el repique de las campanas ha iniciado a las 14 hrs. en punto en todas las iglesias católicas el sonar, el sonar y el pedido a Dios para que cubra con su manto… Perdón…», se quiebra la voz del periodista.

«Con el repique de las campanas de la iglesia católica se pide quedarse en casa, ver por los suyos y familiares… mil disculpas», acongojado llora el periodista ante la cámara. Fuente RED UNO

Construyen un cementerio en Guayaquil para los muertos durante la emergencia sanitaria

(CNN Español) – Ante el incremento acelerado del número de fallecidos en Guayaquil durante la crisis sanitaria por el coronavirus, el gobierno de Ecuador anunció la construcción de un cementerio para descongestionar las morgues y hospitales donde se han registrado decesos en los últimos días.

Con esto, dice que evitará que los servicios funerarios se desborden aún más.

Este lunes, el presidente Lenín Moreno anunció en su cuenta de Twitter la orden de crear una “Fuerza de Tarea Conjunta” para el “entierro digno de los fallecidos”.

Jorge Wated, funcionario encargado de la construcción del cementerio, afirmó este martes que “no se construyen fosas comunes”, y que seguirán retirando los cuerpos de las personas fallecidas en domicilios para darles “cristiana sepultura en terrenos unipersonales”.

La aclaración de Wated se da días después de que varios medios ecuatorianos reportará que en Guayaquil se estaba planificando la construcción de una fosa común.

El camposanto se construye en un terreno con el apoyo de la empresa privada, según indicó Wated. Además, informó que no solamente servirá para los fallecidos por coronavirus, sino también para aquellos con presunción de covid-19 o cualquier otra causa. En dicho sentido, el funcionario reconoció que hay un “colapso” en la ciudad de Guayaquil.

El Comité de Operaciones de Emergencia autorizó el funcionamiento de las funerarias a toda hora, incluso durante el toque de queda sin necesidad de un salvoconducto, con el objetivo de descongestionar esos servicios. Además, se incorporarán más médicos para emitir los certificados de defunción.

La provincia del Guayas registra el mayor número de infectados y muertos por coronavirus en el país. Su capital, Guayaquil, tiene el 70% de los casos de covid-19 en todo Ecuador, según el Comité de Operaciones de Emergencia.

Desde este martes, el gobierno difundió un registro paralelo de fallecidos “probables por covid-19” dentro de esta emergencia de salud. Un informe adicional a los casos confirmados, que hasta este martes se ubica en 2.302 infectados y 79 muertos.

«Mi tío murió el 28 de marzo y nadie viene a ayudarnos. Vivimos al noroeste de la ciudad. Los hospitales le decían que no tenían camillas y falleció en casa. Nosotros llamamos al 911 y nos pidieron paciencia. El cuerpo sigue ahí en la cama donde falleció, porque nadie lo puede tocar ni nada de esas cosas», cuenta Jésica Castañeda, sobrina de Segundo Castañeda.

Pero esta situación no afecta solamente a los muertos por el virus. Wendy Noboa, quien vive en el norte de Guayaquil, cerca de la terminal de autobuses, cuenta la historia de su vecino Gorky Pazmiño, quien murió el domingo 29 de marzo:

«Él se cayó y del golpe en la cabeza murió. Yo llamé al 911 y nunca vinieron. Él vivía con su papá, que tiene más de 96 años, por eso mi angustia. Permaneció en el piso todo un día, hasta que vinieron familiares con la caja para sepultarlo. Pero no lo pudieron sepultar porque no había médico que firmara el certificado de defunción».

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Los casos son tantos que la periodista Blanca Moncada, del diario Expreso, ha comenzado una cadena en Twitter solicitando información de familiares y vecinos de personas que se encuentren en esta situación.

«Tomé esta decisión por el grito desesperado de muchos ciudadanos que tienen que esperar hasta 72 horas e incluso más para que las autoridades recojan los cadáveres que permanecen en las casas; busco cuantificar la magnitud de esta tragedia porque, en cuestión de cifras, Guayaquil es en este momento una gran nube gris».

El comandante de la Armada Nacional, Darwin Jarrín, quien asumió el 30 de marzo la coordinación militar y policial para la provincia del Guayas, indicó a BBC News Mundo que hasta el jueves 2 de abril, a más tardar, estarán enterrados todos los fallecidos en Guayaquil.

«El Ministerio de Salud entrega en los hospitales el acta de defunción, Policía y CTE (Comisión de Tránsito del Ecuador) trasladan los cadáveres a los dos cementerios -Parques de La Paz en la Aurora y el Panteón Metropolitano en la vía a la costa- y las fuerzas armadas los entierran», señaló Jarrín.

Pero lo ocurrido en la última semana de marzo en la ciudad -donde más de 300 cadáveres fueron recogidos en distintos domicilios por la policía ecuatoriana, según informa el diario El Comercio- puede tener serias consecuencias.

El gobierno del presidente Lenín Moreno impuso medidas para contener la emergencia desde inicios del mes de marzo, una vez el país reportó su primer caso de covid-19.
El gobierno del presidente Lenín Moreno impuso medidas para contener la emergencia desde inicios del mes de marzo, una vez el país reportó su primer caso de covid-19.
Para comenzar, la crisis ha enfrentado a la alcaldesa de Guayaquil con el gobierno nacional. Cyntia Viteri, quien se encuentra en cuarentena por haberse infectado con el coronavirus, reclamó el 27 de marzo a las autoridades nacionales por las falencias del sistema público:

«No retiran a los muertos de sus casas. Los dejan en las veredas, caen frente a hospitales. Nadie los quiere ir a recoger. ¿Qué pasa con nuestros enfermos? Las familias deambulan por toda la ciudad tocando puertas para que los reciba un hospital público, donde ya no hay camas».

Además de los muertos en los hogares, la ciudad ha tenido que enfrentarse a la pesadilla de muertos en sus calles. Jésica Zambrano, periodista del diario El Telégrafo, le contó a BBC News Mundo su experiencia desde el centro de Guayaquil.

«Mi pareja salió a hacer las compras y se encontró una persona muerta, en las calles Pedro Carbo y Urdaneta. Más temprano nos dijeron que había otro muerto unos cuantos metros más allá. Aquí estamos acostumbrados a ver a mendigos durmiendo en las calles, pero como resultado de esta crisis personas desahuciadas mueren en el centro de la ciudad»

«Golpe a las costumbres»

El 28 de marzo, un día después de las declaraciones de la alcaldesa, el diario El Universo informó sobre los planes del gobierno municipal de enterrar a los muertos en una fosa común, pero la idea no prosperó.

«Me parece terrible que se haya lanzado la idea de una fosa común en esta ciudad», le dice a BBC News Mundo el sociólogo guayaquileño Héctor Chiriboga.

«Esta es una ciudad donde la clase media, media baja, demoraba el velorio hasta dos días porque tenía que llegar el pariente que vivía en Europa, los migrantes que se fueron después del 2000. Aquí se vestía a los cadáveres y hasta hace poco la Iglesia católica veía con malos ojos la cremación», explica y añade:

«Esto es un golpe para las costumbres de los sectores populares, para el ritual del fallecimiento y del entierro. El hombre que se gana el pan día a día, que tiene una veta cristiana o católica, es un hombre que se deshace al ver que no se va a poder cumplir con el rito».

Un hombre camina por el centro de Quito.
Las calles de Ecuador están casi desiertas en medio del brote del coronavirus.
Jorge Wated, quien está al frente de la fuerza de tarea designada por el presidente Moreno para el enterramiento de los cadáveres, le dice a BBC Mundo que él no hubiese aceptado esta misión si el mandatario le hubiera pedido hacerse cargo de una fosa común.

«Presido esta fuerza de tareas para levantar a los fallecidos de las viviendas y hospitales de Guayaquil, y para que aquellos que no tienen los servicios exequiales, puedan tener una cristiana sepultura, de forma unipersonal, en un camposanto de la ciudad».

Pero el ingeniero Wated informa de que los familiares de las víctimas no podrán asistir al entierro.

El peor escenario

Policía toma la temperatura en las calles de Quito.
Mientras tanto, los controles de temperatura siguen en las calles y rutas de Ecuador.
«Siempre había personas que fallecían en su casa. Lo normal era que un médico determinaba la causa de muerte y luego venía la funeraria. Pero ahora hay un pánico generalizado y se piensa que toda persona que fallece en Guayaquil tiene coronavirus. Entonces las funerarias no se quieren hacer cargo», explica a BBC Mundo Grace Navarrete, médica salubrista que pertenece a la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública.

El comportamiento de las funerarias durante la crisis fue investigado por la periodista Susana Morán, del sitio digital de noticias Plan V, en el artículo «Morir dos veces en Guayaquil».

Morán entrevistó a la dueña de una funeraria que cerró su negocio por temor a un contagio. «Yo ya tengo mis añitos, por ganarme unos centavitos yo no voy a poner en peligro a mi familia», le dijo esta señora a la periodista.

«Un enemigo increíblemente astuto«: por qué el coronavirus se propaga con tanta eficacia entre los humanos
Este miedo se replica también entre los familiares, dice la doctora Navarrete. «En las casas pasa lo mismo, se muere alguien y nadie toca el cuerpo, en una ciudad en donde el calor hace que el nivel de descomposición de los cadáveres sea más acelerado que en otras partes del país. Yo escuché de un caso de una persona fallecida en su dormitorio cuyos familiares sacaron el cuerpo sobre el colchón a la vereda».

Para el ingeniero Wated, se trata de un conjunto de factores que se combinan en el peor escenario.

«Las funerarias están colapsadas, incluso no tienen personal; los camposantos no tienen capacidad de recibir tanta gente a tanta velocidad; la gente no puede salir de sus casas a hacer los trámites para enterrar a sus fallecidos; el número de muertos crece entre los diagnosticados con Covid y la gente sospechosa de haber muerto de Covid a la que no se le hizo una prueba: esto genera un cuello de botella».

Allí, los hospitales ya no tienen capacidad para atender a los enfermos ni espacio para las personas fallecidas. Así lo afirmó este lunes, en entrevista con W Radio, el periodista ecuatoriano Carlos Vera, quien subrayó la preocupación que hay porque las cifras oficiales del gobierno del vecino país no generan crédito en la población ante la realidad que están viendo en sus hogares, calles, hospitales y cementerios.

El promedio de muertes diarias allí, según el periodista, era de 50 a 60, y por ello presumen que los que han elevado la cifra hasta 170 son víctimas mortales de la enfermedad que tiene a media humanidad confinada en sus hogares y alejada del contacto social.

Hay casos de familias que han sacado sus muertos a las veredas (aceras) para que los vayan a recoger

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